Las Leonas llegaron a las semifinales de los Juegos Olímpicos en una victoria muy sufrida sobre Alemania. No sólo porque igualó 1-1 sobre la agonía del partido gracias a un desvío de Julieta Jankunas, sino que después logró pasar de instancia en la definición por penales australianos (2-0) y porque se dieron varias particularidades que aumentaron el suspenso en la victoria de la selección argentina femenina de hockey sobre césped.
La tarea de la arquera argentina, Cristina Cosentino, resultó determinante porque le negó a las 4 ejecutantes alemanas la posibilidad de convertir y su tarea también generó que las rivales necesitasen tomarse los 8 segundos permitidos para completar la acción.
En el tercer penal, que fue ejecutado por Jette Fleschuetz, la árbitro principal la belga Laurine Delforge pidió la revisión de la jugada porque necesitó determinar si hubo obstrucción sobre la arquera argentina y si el gol que marcó la alemana había sido dentro del tiempo permitido. Tras un puñado de segundos de angustia, se determinó anular el tanto y la explosión de las Leonas fue total.
Pero también fue angustiante, porque en el primer penal para la selección argentina, que Lara Casas tomó la responsabilidad de ejecutar, fue anulada porque la árbitro belga entendió que la jugadora de las Leonas avanzó con un toque con el revés del palo y eso es una infracción.
La felicidad por una definición tan inquietante, se advirtió en el rostro de todas y en especial de Agustina Gorzelany.