El presidente Javier Milei presentó anoche en el Congreso el proyecto de Presupuesto 2025, que tiene como “piedra basal” el déficit cero y será el “más radicalmente distinto de este siglo”, según resaltó a lo largo de su discurso. Lo hizo con un fuerte mensaje hacia los gobernadores, a quienes les advirtió que para garantizar la baja del gasto público consolidado deben hacer un ajuste de 60 mil millones de dólares.
Además de los funcionarios, el Presidente estuvo acompañado también por sus padres y por su actual pareja, Amalia Yuyito González, quienes se ubicaron en los palcos del recinto.
“Hoy estamos aquí para presentar un proyecto que va a cambiar para siempre la historia de nuestro país, de manera que volvamos a ser la Argentina grande que alguna vez fuimos. Después de años en que la clase política vivió poniendo cepos a las libertades individuales, hoy venimos aquí a ponerle un cepo al Estado. Este presupuesto que estamos presentando tiene una metodología que blinda el equilibrio fiscal sin importar cuál sea el escenario económico”, comenzó Milei .
Milei explicó por qué decidió ir personalmente a presentar el proyecto al palacio del Poder Legislativo, en un hecho inédito en la historia del país. “Decidí hacerlo personalmente por dos razones: primero, porque soy economista. El primer presidente economista de la historia, para ser más preciso. Y como soy economista, probablemente por deformación profesional, para mí el destino de un pueblo se juega en las definiciones económicas que toma”, afirmó.
“La segunda razón es que vengo a proponer un proyecto de Presupuesto diametralmente distinto a lo que nos tienen acostumbrados. No sólo distinto, sino el más radicalmente distinto de este siglo”.
Rápidamente, Milei expuso el corazón del proyecto que comenzará a tratar el Congreso: “La piedra basal de este Presupuesto es la primera verdad de la macroeconomía, una verdad que durante muchos años ha sido relegada en Argentina: el déficit cero”.
El mandatario reiteró conceptos económicos que viene esgrimiendo desde su llegada a la Casa Rosada en diciembre pasado, aseguró que el déficit “sólo se cubre con deuda, con más impuestos, o con emisión”, y que ninguna de esas opciones son viables en su proyecto.
“Hoy, en 2024, sin capacidad de tomar deuda, con una presión impositiva descontrolada, y con una inflación interanual arriba del 200%, el pan se terminó, y todos los argentinos estamos sufriendo las últimas consecuencias del chamanismo económico de los últimos gobiernos”, resaltó el Presidente en lo que fue su primera crítica a las últimas gestiones.
En ese marco, resaltó que este 2024 “será el primer año de superávit fiscal sin entrar en default de toda la historia argentina”, y recordó que la última vez que las cuentas públicas tuvieron saldo positivo fue en 2014, pero aseguró que se logró por no pagar los vencimientos de deuda.
El presupuesto oficial que comenzará a tratar el Congreso proyecta la inflación para el año próximo en 18,3% y señala además que la de este año terminaría en 104,4%, una estimación por demás optimista teniendo en cuenta que en los primeros 8 meses de año ya acumuló 94,8 %. Sobre el mediano plazo, el optimismo es aún mayor: en 2026 la inflación sería del 11,6% y en 2007 del 7,4%.
Asimismo, el proyecto pronostica un crecimiento del PBI para el año próximo del 5%, tasa que se repetiría en 2006 y que se elevaría al 5,6% en 2027.
En cuanto al dólar, las proyecciones son que el tipo de cambio oficial nominal cerrará este año en $ 1.020 y hacia diciembre de 2025 estará en $1.207.
Defensa de la gestión y cambio en la metodología del Presupuesto
Milei también reiteró la idea de que su Gobierno implementó “el mayor ajuste en la historia de la humanidad” y rechazó a quienes lo acusan de no tener gestión. Fue ahí cuando hizo un rápido recorrido por lo que definió como logros de su Gobierno para resaltar, sin nombrarlos, a varios ministros del Gabinete, como Luis Caputo, Patricia Bullrich, Sandra Pettovello y Federico Sturzenegger.
“Gestionar no es designar miles de funcionarios en todos los rincones del estado, cuando la mitad de esas áreas no debería existir; gestionar es haber evitado la hiperinflación que nos dejaron en puerta y haberla bajado al 4% mensual; gestionar es haber eliminado los piquetes y llevar más de cuatro meses sin cortes de calle en el AMBA o haber reducido el 75% de los homicidios en Rosario”, enumeró.
“Gestionar es achicar al estado, para engrandecer a la sociedad. Estamos resolviendo en 1 año el desastre que nuestros predecesores, por acción u omisión, generaron durante más de 20 años. Así que cuando los responsables del fracaso nos acusan de no tener gestión, lo llevamos en el pecho con orgullo”, añadió.
Luego, Milei puso énfasis al cambio rotundo en la forma en elaborar el Presupuesto que busca implementar, algo que definió como uno de los legados que busca dejar como mandatario. En ese marco, planteó la idea de “una regla fiscal inquebrantable” que se aplicará en cada uno de los proyectos de ingresos y gastos que impulse.
Según explicó, la primera premisa de esa idea “es que el superávit primario tiene que equivaler o exceder obligatoriamente al monto de los intereses de deuda a pagar”, y aseguró que vendrán años de “abundancia” económica.
“Nuestra metodología presupuestaria va a lograr tres objetivos inéditos. Va a garantizar el equilibrio fiscal, terminando con el castigo de la deuda y la emisión; va a obligar al Estado a hacerse cargo y absorber el costo de eventuales recesiones; y para los períodos de abundancia como serán los años que vienen, va a obligar a devolver el exceso de recaudación a la sociedad a través de la baja de impuestos”, detalló.
En el medio, tuvo un cruce con los diputados kirchneristas que estaban presentes, a los que les dijo: “Ustedes no saben sumar”. También, llamó “ratas” a los legisladores que no apoyen el programa económico del Gobierno.
El fin del rol del Estado “como niñera” y la advertencia para los gobernadores
En la última parte de su presentación, Milei habló directamente de la necesidad debatir el rol que debe tener el Estado, y rechazó la idea de que deba ser “como una niñera que se tiene que hacer cargo de todo, desde darle de comer hasta entretener a cada argentino”.
Según dijo, esa concepción tuvo como consecuencia “el 50% de pobreza, el retorno del analfabetismo, tasas de criminalidad siderales, un entramado energético que no soporta cuatro días de calor seguidos, fuerzas armadas abandonadas y sin capacidad de respuesta; una Justicia trágicamente lenta, y hospitales públicos sin insumos que no pueden curar a nadie”.
Por eso, afirmó, “es hora de volver a las bases y barajar de nuevo algunas definiciones. Lo fundamental que tiene que hacer un Estado nacional es asegurar la estabilidad macroeconómica y el imperio de la ley. Punto. Cualquier otra cuestión puede resolverse a través del mercado, o es competencia de los gobiernos sub-nacionales”.
En ese camino conceptual, Milei afirmó que la reducción del gasto para lograr superávit va a ser el corazón de la solución para los problemas económicos del país. También, aseguró que “el superávit va a hacer que la deuda sea sostenible; la sostenibilidad de la deuda va a bajar el riesgo país y abaratar el costo financiero, contribuyendo al aumento de la inversión y el ahorro; y en consecuencia al crecimiento económico y del salario real. A su vez implicará menor presión fiscal futura sobre los contribuyentes, lo que significará mayor incentivo para invertir”. Según afirmó, para lograr eso, el Gobierno impulsa “el plan de reformas estructurales más ambicioso de toda la historia argentina”.
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