El dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, reiteró anoche que son 120 las personas que están detenidas por supuestas acciones de terrorismo, en medio de la militarización creciente del país, a horas del viernes 10, día en que debería entregar el poder al legítimo presidente electo, Edmundo González Urrutia. De ese total de rehenes que tiene el régimen, el autócrata de Caracas solo se ocupó de hablar del único argentino que figura en esa lista: a Nahuel Gallo lo acusó sin mostrar una prueba de haber ingresado a ese país con el supuesto objetivo de matar a la vicepresidenta Delcy Rodríguez.
La embestida de Maduro ocurrió después de que el presidente Javier Milei recibiera el fin de semana a González Urrutia en la Casa Rosada, en el inicio de la denominada “gira internacional por la libertad”. Luego, el dirigente venezolano estuvo en Uruguay con Luis Lacalle Pou, y ayer se entrevistó con Joe Biden en la Casa Blanca. En todos los casos, los mandatarios americanos le expresaron apoyo político para poder jurar como primer mandatario.
“Algunos chillaron, como los argentinos, pero yo puedo decirlo hoy: nosotros a esa gente la estábamos esperando. Gracias a Dios -siempre tenemos que agradecerle a él- tenemos una inteligencia muy buena. Ellos venían desde el sur de América con planes específicos para intentar atentar contra la vida de la vicepresidenta Delcy Rodríguez”, afirmó Maduro en un discurso transmitido por la televisión estatal. Y agregó: “El gobierno argentino está involucrado en los planes violentos de atentar contra la paz de Venezuela, así lo denuncio”.






