Las madres y familiares de presos políticos en Venezuela resolvieron no abandonar el campamento instalado frente al comando Zona 7 de la Policía Nacional Bolivariana, en el este de Caracas, pese a la presencia de vallados, cámaras de vigilancia y otros mecanismos de intimidación desplegados por el régimen.
La protesta pacífica se mantiene desde hace más de dos semanas y coincide con un proceso de excarcelaciones a cuentagotas anunciado por el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez, lo que incrementó la ansiedad de quienes aún esperan noticias de sus familiares detenidos.
Una vigilia sostenida frente a la represión
Cerca de 20 personas, en su mayoría mujeres, permanecen día y noche frente al centro policial, utilizando sillas y pancartas con consignas como “Libertad para todos. De Zona 7 a la Libertad”. Durante varios días bloquearon el acceso vehicular al predio como forma de visibilizar el reclamo.
Las fuerzas de seguridad instalaron un cerco perimetral y dispositivos de control con el objetivo de desalentar la protesta, aunque el campamento continúa activo.
Testimonios y denuncias de detenciones arbitrarias
Entre las manifestantes se encuentra Reyes Flores, madre de Bruno Juárez, detenido desde 2021. Según relató, su hijo y su pareja fueron arrestados al regresar desde España y acusados de delitos que calificó como un “falso positivo”.
Organizaciones como Foro Penal informaron que ambos fueron condenados a 30 años de prisión por cargos de terrorismo, y permanecen detenidos en distintas cárceles del país.