El INDEC dará a conocer este jueves 11 de junio a las 16 horas el dato de inflación de mayo y el mercado llega con una expectativa casi unificada: el índice volvería a bajar, pero todavía se mantendría por encima del 2%. La discusión ya no pasa solo por si habrá una nueva desaceleración, sino por cuánto tiempo más la inflación podrá sostenerse en esa zona y qué falta para quebrar, de manera consistente, el piso que hoy aparece como el límite más difícil de perforar.
Emilio Botto, Jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital fue claro en este sentido: “Hoy ni las estimaciones privadas ni los precios implícitos del mercado parecen validar una inflación sostenidamente por debajo del 2% mensual en el muy corto plazo. De hecho, tanto el REM como los break-even implícitos entre instrumentos a tasa fija y CER muestran que ese umbral recién podría alcanzarse hacia la segunda mitad del año”, señaló. Para el estratega, El desafío sigue siendo consolidar el proceso de desinflación sin generar tensiones sobre el tipo de cambio ni sobre el nivel de actividad.”
De acuerdo con el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central, los analistas estimaron para mayo una inflación mensual de 2,3%, sin cambios respecto de la medición previa. Para la inflación núcleo, que excluye precios regulados y estacionales y suele leerse como una señal más limpia de la tendencia, la proyección fue de 2,2%. Es decir, aun en el escenario de continuidad de la baja, el mercado no espera un salto inmediato hacia registros claramente inferiores al 2%.
El recorrido que hizo la inflación en los últimos 12 meses
En los últimos 12 meses, la inflación nacional mostró un recorrido con dos etapas. Entre mayo y septiembre de 2025, la variación interanual bajó desde 43,5% hasta 31,8%, en una desaceleración marcada. Luego, desde octubre, el índice interanual se estabilizó en torno al 31%/33%: 31,3% en octubre, 31,4% en noviembre, 31,5% en diciembre, 32,4% en enero, 33,1% en febrero, 32,6% en marzo y 32,4% en abril. La foto de mayo dirá si esa trayectoria vuelve a inclinarse hacia abajo o si la inflación anual sigue moviéndose en una meseta.
El recorrido mensual también ayuda a ordenar la lectura. Luego de registros de 1,5% en mayo de 2025, 1,6% en junio, 1,9% en julio y 1,9% en agosto, la inflación volvió a ubicarse por encima del 2% desde septiembre. A partir de allí fue escalando: 2,1% en septiembre, 2,3% en octubre, 2,5% en noviembre, 2,8% en diciembre, 2,9% en enero, 2,9% en febrero y 3,4% en marzo. Abril, con 2,6%, cortó esa dinámica ascendente. Mayo debería confirmar si se trató de un cambio de tendencia o apenas de una corrección puntual.
Para el Gobierno, un dato más cerca del 2% sería una señal importante en el marco de la estrategia económica. La desaceleración de precios es uno de los principales activos oficiales, junto con el orden fiscal y la estabilidad cambiaria. Pero el desafío político y económico está en transformar esa baja en alivio concreto para los ingresos. En otras palabras: no alcanza con que la inflación desacelere; también necesita hacerlo lo suficiente como para que salarios, jubilaciones y consumo puedan recomponerse.
Entre los economistas, la mirada predominante es que la segunda mitad del año podría mostrar una desinflación más visible, aunque condicionada por varios factores: el ritmo de actualización de tarifas, la dinámica del dólar, la evolución de los salarios, la estacionalidad de algunos rubros y la capacidad de la economía para sostener una menor nominalidad sin nuevos saltos de precios relativos.
Por eso, el dato de mayo será leído en distintos niveles: el primero, el más inmediato, será si el IPC baja frente al 2,6% de abril. El segundo, si logra acercarse más al 2% que al 2,5%, como anticipan buena parte de las consultoras. Y el tercero, quizás el más relevante, será qué pasa con la inflación núcleo. Si ese componente se mantiene en torno al 2,2% o 2,3%, el mensaje será que la baja continúa, pero que el núcleo duro de la inflación todavía resiste.
Fuente: Perfil