El encuentro entre Argentina e Inglaterra reviste especial atención para los organismos de seguridad de EE. UU. y para la FIFA. Esto se debe a una rivalidad histórica que excede lo futbolístico y a las prohibiciones vigentes para exhibir elementos que hagan alusión a cuestiones políticas.
En este caso, las Islas Malvinas son una temática que suele estar explícita en banderas, bombos y hasta en canciones: si en Qatar 2022 era “por los pibes de Malvinas que jamás olvidaré”, en 2026 es “por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo”.
Antes del inicio del Mundial se publicó el Código de Conducta de Estadio, que aclaró cuáles serían los objetos prohibidos dentro de las canchas: “Cualquier material, incluyendo pero no limitado a pancartas, banderas, volantes, prendas de vestir y otros artículos relacionados, que sean de naturaleza política, ofensiva y/o discriminatoria, que contengan palabras, símbolos o cualquier otro atributo dirigido a la discriminación de cualquier tipo contra un país…”.
Este procedimiento ya tiene un caso registrado. Tato es un hincha argentino que desde Sudáfrica 2010 viajó a todos los mundiales con un bombo que tiene dibujada la silueta de las Islas y dice Malvinas Argentinas. En el primer partido de la Scaloneta en el Mundial, contra Argelia, recibió una objeción de la FIFA pero igual pudo ingresarlo.
Para el segundo encuentro, frente a Austria, se lo denegaron. Como intentó ingresarlo pese a la prohibición, la Policía de Dallas se lo incautó (y luego se lo devolvió).
El permiso para bombos, banderas u otros objetos requiere de un trámite formal con la FIFA. Hay que enviar un mail con la descripción, las medidas y fotos, para luego obtener una respuesta oficial con la aprobación o desaprobación de la solicitud.
También la participación de Irán contó con varias intervenciones de este Código de Conducta. La diáspora iraní presente en suelo norteamericano flameó en las tribunas las banderas del León y el Sol, previas a la Revolución Islámica de 1979, pese a que estaban prohibidas.
“La FIFA es responsable conforme a los protocolos”, protestó Mehdi Taj, presidente de la Federación Iraní, al notar que en todas las canchas donde jugaba Irán aparecía la bandera del León y el Sol. Los hinchas siempre encontraban la manera de burlar los controles.
Lo propio hicieron los iraníes, cuando entraron tres banderas separadas con los números 1, 6 y 8 al estadio de Los Ángeles para luego juntarlas y formar el 168, en una clara protesta por el ataque perpetrado por Estados Unidos en una escuela en la ciudad de Minab que causó ese número de muertes, casi todas niñas.
Por su lado, el Departamento de Policía de Atlanta tomó nota del alto riesgo que implica el partido entre Argentina e Inglaterra: “Ya se ha desplegado personal y recursos adicionales, los cuales continuarán asignándose estratégicamente en las sedes del evento, las zonas de ocio y otras áreas de gran afluencia para contribuir a garantizar una experiencia segura y agradable para todos”, informó a The Athletic.
Por su parte, la ministra de Seguridad de Argentina, Alejandra Monteoliva, habló en radio La Red: “Teniendo en cuenta un conjunto de características se definió un refuerzo policial de agentes, no solo del estado de Georgia, sino de seguridad privada y también agentes interjurisdiccionales: el partido va a contar con 1.600 agentes policiales”.
Asimismo, detalló que los simpatizantes argentinos y los ingleses harán sus ingresos al estadio de manera separada, algo inédito en lo que va del Mundial.