El consumo de las familias continúa sin mostrar una recuperación sostenida y se mantiene en niveles relativamente bajos frente a la historia reciente. La desaceleración de la inflación aporta cierto alivio sobre los ingresos, pero esa mejora convive con un menor impulso del financiamiento y con comportamientos muy diferentes según el tipo de compra. La situación se hace especialmente visible en aquellos bienes que requieren mayores desembolsos y suelen depender en mayor medida del acceso a préstamos o tarjetas.
En ese escenario, el Indicador de Consumo (IC) de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) registró en agosto una caída de 1,1% interanual y una baja desestacionalizada de 0,8% frente a julio. Así, el índice volvió a terreno negativo en la comparación contra el mismo mes del año anterior, luego del crecimiento observado en julio.
El indicador elaborado por la CAC refleja mensualmente la evolución del consumo de los hogares en bienes y servicios finales. Desde fines de 2024, el consumo desestacionalizado alterna subas y bajas, pero se mantiene en niveles similares y relativamente bajos en términos de la historia reciente. En agosto, se ubicó 2,1% por debajo del máximo observado a principios de 2025.
El balance de los primeros ocho meses del año también se mantuvo en terreno negativo. El consumo acumuló una caída de 0,4% frente al mismo período del año anterior, de acuerdo con los datos de la Cámara.