Javier Milei aterrizó en el aeropuerto de Teterboro (New Jersey) para protagonizar su primera gira a los Estados Unidos. En términos diplomáticos se trata de una visita informal y no habrá reunión con Joseph Biden en la Casa Blanca. Sin embargo, el presidente electo se encontrará con importantes funcionarios del Departamento de Estado, el Consejo de Seguridad Nacional, la Secretaria del Tesoro y el Fondo Monetario Internacional.

Durante sus escasas horas en New York, Milei realizará una visita privada a la tumba del rabino Menachem Mendel Schneerson, conocido como “el rebe de Lubavitch”, y luego se encontrará con Bill Clinton, ex presidente de los Estados Unidos.

Junto al presidente electo viajaron Luis “Toto” Caputo, que aparece muy firme como ministro de Economía; Karina Milei, Nicolás Posse y Santiago Caputo, sus principales consejeros; Gerardo Werthein, quien sería embajador argentino ante la Casa Blanca, y el embajador estadounidense en Buenos Aires, Marc Stanley.

El presidente electo propone una agenda lineal con Estados Unidos, a diferencia de lo sucedido con Alberto Fernández, que se movió en zigzag ante la perspectiva geopolítica de la administración Biden. Milei ya dejó en claro sus objeciones respecto a China y Rusia, y su posición ante la invasión del Ejército Rojo a Ucrania.

Las reuniones de trabajo de Milei con la Casa Blanca, el Departamento de Estado, la Secretaría del Tesoro y el FMI apuntan a evitar que haya un colapso económico y financiero, y a precisar -de parte del futuro mandatario- que China no accederá a la tecnología 5G, ni a la posibilidad de transformarse en proveedor de aviones de combate a la Fuerza Aérea, una posibilidad que exploró Xi Jinping con el gobierno peronista.

Fuente: Infobae