La postal política internacional de este viernes será la presencia del presidente Javier Milei por primera vez en una Cumbre de Líderes del Mercosur, esta vez en Montevideo, ocasión en la que Argentina asumirá la presidencia ´pro tempore´ del bloque y donde se esperan los avances finales del acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, un tema que está en debate hace 25 años y en varias ocasiones ha estado cerca de firmarse, aunque siempre encontró a último momento “piedras en el camino”.
Milei no suele referirse a sus colegas regionales en los mejores términos, incluso no fue al encuentro del Mercosur en julio pasado en Asunción del Paraguay, ocasión en la que envió en su representación a la luego defenestrada canciller Diana Mondino. Como es habitual, Milei viajará acompañado por su hermana Karina, y por el vocero Manuel Adorni.
Además de Milei, está confirmada la presencia de los presidentes de Brasil, Luiz Inacio ´Lula´ Da Silva; de Paraguay, Santiago Peña, y el saliente Luis Lacalle Pou, de Uruguay, quien en marzo próximo entregará el poder a Yamandú Orsi.
En tanto, la LXV Reunión Ordinaria del Consejo del Mercado Común (CMC) y la Cumbre de Jefes de Estados del Mercosur y Asociados comenzó este jueves en Montevideo con la reunión de cancilleres. En tanto, este viernes a las 10.30 se iniciará el plenario con la participación de los presidentes de los Estados Parte y Estados Asociados.
Durante la reciente visita a Buenos Aires del presidente francés, Emmanuel Macron, este repasó ante Milei los reparos de la posición francesa respecto al acuerdo, pero Alemania y España respaldan el Tratado, y la llegada a Montevideo en las últimas horas de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y del nuevo comisario de Comercio, Maros Sefcovic, abren expectativas concretas de que podría haber llegado, al fin, el momento de la firma de ese acuerdo comercial con el Viejo Continente.
Pero Francia e Italia se encargaron el mismo jueves de dejar claro que aunque se acuerde un texto entre las partes, el proceso de ratificación de un TLC, que sí supone la aprobación de los países, se enfrentará con un muro de resistencia.
La cuestión central es la protección del sector agropecuario, que considera que deberá competir en inferioridad de condiciones con la poderosa agroganadería del Cono Sur.
Macron insistió en que el proyecto de acuerdo comercial es “inaceptable en su estado actual”. “Continuaremos defendiendo sin descanso nuestra soberanía agrícola”, añadió la presidencia francesa en un mensaje en X.