Boca jugó un partido horrible. Dominó la posesión del balón, pero apenas se acercó al arco rival y sufrió todo el encuentro. Es que cuando tuvo la pelota dio pases para atrás y predecibles para adelante. Sin lograr asociaciones ni tampoco apareció la rebeldía individual en ningún momento.
El Xeneize le facilitó la tarea defensiva y ofensiva a Alianza Lima. La primera por el flojo juego y ritmo que manejó y ni siquiera animarse al mano a mano o algún remate de afuera del área. Y en la segunda porque lo dejó jugar, le hizo sombra más que marcar al equipo peruano. No presionó alto, ni en conjunto y le dio tiempo y espacio en todo momento.
El local encontró la ventaja en el marcador a los 4 minutos con una jugada de lateral. El balón fue dirigido al área, Erick Noriega controló y definió al arco, Marchesín tapó en dos tiempos pero el rebote quedó corto y Pablo Ceppellini anotó el gol del triunfo de Alianza Lima que no fue mayor por el arquero.






