Dos semanas después de haberlo anticipado en un evento ante empresarios, el ministro de Economía Luis Caputo terminó junto al resto del equipo económico de delinear el alcance y profundidad de un grupo de medidas para propiciar la “dolarización endógena”, una idea que, en lo concreto, buscará empujar un uso más habitual de dólares ahorrados y hoy fuera del circuito formal como manera de evitar un freno en la actividad económica.

Ese grupo de medidas incluiría, aunque a horas del anuncio habían trascendido pocos detalles, modificaciones operativas para un tributo como Ganancias y otras para los controles bancarios. No es la primera vez que el Gobierno libertario busca empujar la dolarización endógena: el último blanqueo que incluyó la Ley de Bases buscó dar incentivos para que esos ahorros en moneda extranjera surjan a la superficie y se destinen a transacciones.
Normativamente, el Poder Ejecutivo acomodó las regulaciones para permitir el pago en dólares de cualquier bien en cualquier comercio con facturas emitidas en esa o cualquier otra moneda, y también el uso de la tarjeta de débito para pagar con divisas. El propio Gobierno entendió que ese proceso no logró despegar. Sin ir más lejos, según dato del BCRA los pagos hechos en moneda extranjera no superan el 0,3% del total.